La iluminación de la sala de clases influye en la motivación de los estudiantes por aprender
La calidad del ambiente visual de una sala de clases puede marcar una diferencia significativa en cómo los estudiantes enfrentan el aprendizaje. Más allá de cumplir con estándares técnicos de infraestructura, factores como la iluminación, el color y la percepción general del espacio inciden directamente en su motivación y bienestar durante la jornada escolar.
Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica Building and Environment, liderado por Cecilia Palarino-Vico, investigadora de la Universidad Autónoma de Chile y de la Universidad del Bío-Bío. La investigación -en la que también participaron especialistas de las universidades de Concepción, Católica de Lovaina y Técnica de Dinamarca- analizó 21 salas de clases de 16 establecimientos públicos de Concepción y Valparaíso y recogió la percepción de 443 estudiantes de entre 12 y 14 años sobre la iluminación, el color y la vista al exterior de sus aulas, y cómo estos factores se relacionan con su motivación y experiencia escolar.
Entre todos los atributos visuales evaluados, la iluminación fue el factor que mostró la relación más fuerte con la motivación por aprender, seguida por la vista al exterior y el color de la sala. Aunque este último fue el aspecto peor evaluado por los estudiantes, también presentó una asociación significativa con la motivación, lo que sugiere que mejorar el diseño cromático de las aulas —hoy mayoritariamente monocromáticas en los establecimientos analizados— podría convertirse en una medida de bajo costo para favorecer el aprendizaje.
En Chile, el diseño y la construcción de escuelas se basan en normativas gubernamentales del Ministerio de Educación (Mineduc), tales como el Decreto Supremo N°548 y los criterios técnicos de espacios educativos. Estos textos oficiales buscan asegurar recintos seguros, flexibles y aptos para el aprendizaje en los cerca de 11.300 colegios que componen el sistema estatal, los cuales albergan a más de 3,2 millones de estudiantes en todo el país.
La investigación también constató que, pese a que todas las salas cumplían con los estándares de iluminación natural establecidos por la normativa, los estudiantes evaluaron de manera menos favorable aspectos como la uniformidad, el contraste y la calidez de la luz. Los resultados evidencian una brecha entre el cumplimiento de los requisitos técnicos y la experiencia cotidiana de quienes habitan estos espacios, lo que abre nuevas oportunidades para repensar el diseño de la infraestructura escolar desde la perspectiva de sus usuarios.
“Nuestros resultados muestran que cumplir con los mínimos normativos de luz natural no garantiza una experiencia visual satisfactoria para los estudiantes. La iluminación fue el predictor más fuerte y consistente de la motivación, pero existe una brecha entre lo que exige la norma y lo que efectivamente perciben y valoran los niños y niñas en su sala de clases”, afirmó Cecilia Palarino-Vico.
El vínculo emocional con el aula también importa El estudio también identificó que el principal predictor de emociones positivas —como entusiasmo, energía e interés— no fue un atributo físico específico, sino la percepción general que los estudiantes tienen de su sala de clases. En otras palabras, mientras mayor es el agrado que sienten por el espacio donde aprenden, más positiva es su experiencia durante las clases. Asimismo, una iluminación percibida como más cálida se asoció con mayores niveles de energía.
En contraste, ninguno de los atributos físicos evaluados mostró una relación significativa con emociones negativas, como aburrimiento o nerviosismo, lo que sugiere que estas responderían principalmente a factores sociales, pedagógicos o relacionales más que a las características del espacio físico.
Una oportunidad para mejorar el diseño de las escuelas Las investigadoras sostienen que estos resultados demuestran que el diseño de las salas de clases no debiera evaluarse únicamente por criterios técnicos o constructivos, sino también por su capacidad para promover el bienestar, la motivación y una experiencia de aprendizaje positiva. Incorporar la percepción de los estudiantes en el diseño, construcción y remodelación de establecimientos educacionales permitiría avanzar hacia espacios que no solo cumplan la normativa, sino que también favorezcan el proceso educativo.
La investigación se desarrolló en el marco de los proyectos Fondecyt Regular N.° 1210701 y N.° 1241938, financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que buscan profundizar en cómo las características del entorno físico enriquecen la experiencia estudiantil en el aula.
El artículo científico “Perceived classroom visual environment and students experience beyond academic performance”, fue publicado en la edición 2026 de la revista Building and Environment (Elsevier) y se encuentra disponible en acceso abierto.
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