Carta al director: La educación también requiere criterio y prudencia
Señor Director:
Junto con saludar, quisiera manifestar mi preocupación respecto de la suspensión de clases decretada debido a una jornada de lluvia.
Entendemos que la seguridad de los estudiantes debe ser siempre la principal prioridad. Sin embargo, cuando se trata de un evento climático de corta duración, resulta válido preguntarse si la suspensión total de las clases es la mejor decisión, especialmente en sectores urbanos donde las condiciones de acceso son distintas a las del mundo rural.
Es comprensible que en sectores rurales, donde existen caminos de ripio, mayores distancias y dificultades de conectividad, la suspensión pueda estar plenamente justificada. No obstante, en el área urbana la realidad es diferente. Hoy existen furgones escolares, servicios de transporte colectivo y, además, la Municipalidad dispone de buses de acercamiento hacia los establecimientos educacionales, facilitando el traslado de cientos de estudiantes.
Otro aspecto que preocupa es que, mientras las clases se suspenden, la gran mayoría de los padres y apoderados no ve suspendidas sus jornadas laborales. Deben cumplir igualmente con sus responsabilidades, enfrentando la dificultad de decidir con quién dejar a sus hijos durante el día. En muchos casos, el riesgo de que niños y niñas permanezcan solos en sus hogares puede ser mayor que asistir a un establecimiento educacional que cuenta con calefacción, alimentación y personal preparado para atender cualquier contingencia.
Si eventualmente un estudiante llegara mojado al establecimiento, siempre existe la posibilidad de contactar telefónicamente a su familia para que algún integrante de su red de apoyo pueda acudir con ropa seca o brindar la asistencia necesaria.
Por ello, creo que es necesario apelar al criterio y a la prudencia. La decisión de enviar o no a un hijo al colegio, cuando las condiciones climáticas no representan un riesgo extremo, debería quedar principalmente en manos de los padres y apoderados, quienes conocen la realidad de cada familia y pueden evaluar las condiciones particulares de traslado.
Cada jornada de clases es valiosa. Recuperar los aprendizajes perdidos no siempre es sencillo, y la continuidad del proceso educativo también debe ser una prioridad.
Espero que, en futuras ocasiones, las decisiones puedan considerar las distintas realidades territoriales y permitan compatibilizar la seguridad con el derecho de los estudiantes a asistir a clases.
Atentamente,
M.M.C. -Apoderado y profesor preocupado.













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